Sistema eléctrico español (I): el mix eléctrico

El sistema eléctrico de un país consiste en un entramado de elevada complejidad técnica donde productores, transportistas, distribuidores, comercializadores, gestores, el gobierno y los consumidores conforman una estrecha concatenación de contratos, leyes y relaciones que hacen posible que cuando usted pulse el interruptor de su casa se encienda una bombilla. Este sistema, opaco y misterioso para la gran mayoría de los ciudadanos tiene, sin embargo, una importancia capital puesto que prácticamente todo lo que hacemos en nuestras vidas sería imposible sin la electricidad. Piénsenlo detenidamente, prácticamente todo.

Esta serie de artículos que comenzamos hoy pretende desgranar el funcionamiento del sistema eléctrico español en la mayoría de sus aspectos, desde el análisis de las distintas tecnologías de producción eléctrica a la evolución de los precios de la electricidad en los últimos años, el funcionamiento del mercado eléctrico, el déficit de tarifa y la legislación que nos ha llevado a contraer una deuda de más de 25.000 millones de euros con las compañías eléctricas. Para comprender el sistema eléctrico español sería interesante conocer qué tecnologías de generación forman parte del mismo y a eso, precisamente, nos dedicaremos en este primer artículo.

El sistema eléctrico español contaba, a finales de 2010, con una potencia instalada de 103.000 megawatios (MW). Probablemente este dato no les diga mucho, pero con esa potencia podríamos mantener encendidas 7.000 millones de bombillas, una por cada habitante de la Tierra. Teniendo en cuenta que el máximo histórico de demanda de potencia eléctrica en España se situó en torno a los 45.000 MW, parece evidente que tenemos un sistema eléctrico claramente sobredimensionado. Las consecuencias de esta sobredimensión se traducen en un elevado número de centrales eléctricas que están paradas buena parte del año, es decir, capital desaprovechado. Veremos en otros artículos como este hecho, entre otras razones, contribuye a que a la electricidad en España nos cueste a los consumidores domésticos un 45% más que en Francia.

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